jueves 5 de enero de 2012

Impresiones de Montreal.


Como dice Enrique Martínez Lozano, no somos las letras que escribimos, somos la pizarra en la que escribimos las letras que luego han de borrarse o no. Cuidemos lo importante, abracemos los regalos de la vida y volvamos a la pizarra, al corazón que somos.

AL


 

Todo bien por Montreal amigo, los días parecen semanas, los minutos horas, y los momentos se tornan eternidades resumidos en rostros, esquinas, camiones gigantes, tiendas, licorerías, bulevares, rascacielos, plazas, restaurantes de comida rápida, encantadores bistrots, luces de neón, tiendas vintage y salas underground. Uno abandona la identidad de lo cotidiano para reconocerse en otras miradas que nunca le pertenecerán del todo, pero que te hacen sentir intensamente vivo y despierto. La gente aquí es más cercana, la ciudad más habitable. Vamos andando a todos lados y hace frío por primera vez. Me he comprado una maqueta de un autobús escolar canadiense y otra de Air Canadian, por muy poco dinero. Comemos bien a buen precio en el Promenade, hoy comida libanesa. Siento ahora Ontario lejos, desde aquí es como otro planeta, pero ansío volver a esa maravillosa ciudad, a vuestra casa. Desde el salón de la habitación, con cocina y terraza se observa todo el dowton iluminado, y el barrio bohemio esta detrás, a dos minutos...Por fin hemos estado en un Second Cup, en el 1235 de Phillips Square, observando a los viandantes tras el cristal, como hace tiempo no disfrutaba, desde aquel café en Casablanca...Viajar embriaga hermano, un fuerte abrazo. (Octubre 2011).