Querido amigo, llueve en mi pueblo, y es una fiesta.
El cielo desatado en medio de la llama, el agua sobre la ceniza del pasado, hará renacer los corazones.
Pasaron hace poco las estrellas.
Llueve en verano y todo renace. Despiertan de nuevo lo sentidos, germina la semilla de la alegría de vivir hasta la noche más oscura.
El viento nos aporta otras realidades. En realidad el viento, es el tiempo.
Agua y viento. Vida y tiempo.
Huele a humedad, a barro y agua. Alza la tierra al aire su canto de que todo hombre es dios, y todo dios es barro.
No hay nada que explicar: Huele a humedad, pronto llegará el Otoño, y TODO es gratuito y eterno.
No hay nada que hacer sino sentir este presente tuyo, que siendo mi presente, es también tu futuro, y encierra mi pasado.
Hay puentes tendidos ya en el tiempo, surcos arados en el espacio.
Su fruto fecundo es este baile que ahora bailo, esta música de fuego y tinta que vibra desde los muchos versos sagrados que contienen nuestro uni-verso.
Yo no soy yo, soy barro, y agua, y lluvia y viento, soy ceniza del tiempo que renace una y otra vez del sueño de tu mirada.
Bienvenidos mensajeros, precursores del otoño.
Huele a humedad.
Un fuerte abrazo,