Reconozco que la película Ágora me ha impresionado. Reconozco que contuve mis lágrimas con la muerte de Hipatia, y que sentí vergüenza al ver la condición humana adoctrinada, envilecida por el dogmatismo, frente a la obligación que todo hombre libre tiene de preguntarse si estará en el camino correcto, si acaso todos los grandes padres de la religión no han apostado porque en verdad llevamos un dios y la verdad dentro de cada uno de nosotros . Seguimos teniendo deudas históricas pendientes con nosotros mismos. ¡Abajo de una vez con la intolerancia y el dogmatismo sea o no religioso!