viernes, 23 de octubre de 2009

De chamanes y publicistas.

"Hay otros mundos, pero están en éste. Hay otros hombres, pero están en ti". Recuedo este eslogan publicitario, creo que de una colonia, hace ya algunos años. Siempre me gustó, y me sigue pareciendo tremendamente aperturista y sugerente. El mismo lenguaje que nos limita se desata a sí mismo abriendo las puertas a otros mundos y a otros seres dentro de nosotros. No somos lo que creemos ser, podemos ser algo más. Las cosas no son lo que vemos y creemos. Pueden ser algo más. Ése es el mensaje. La colonia tan solo una ilusión de cómo llegar a ello.
Siempre he considerado que la publicidad es una de las artes del siglo XX, al menos nadie podrá discutir que es un ejercicio de creatividad. Pero esta vez basado en un conocimiento de los mecanismos y resortes psicológicos humanos, de nuestros deseos y pasiones, de nuestras aspiraciones como individuos y como sociedad, de nuestros valores y nuestras decepciones, de nuestras miserias y fracasos cotidianos e históricos.
Los publicistas son una especie de sacerdotes, de chamanes colectivos del siglo encargados de alimentar una y otra vez la caldera de la sociedad de consumo.
No sé si son conscientes de todo su poder. Pero como ocurriera con los sacerdotes del Antiguo Egipto, el día que se pongan al servicio de otro dios-faraón, sin duda comenzará una nueva Era.